Política Eventos Local 2026-02-24T22:49:14+00:00

Musk acusa a la presidenta de México de vínculos con el cártel, intensificando la crisis política

Elon Musk acusó a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum de obedecer a los cárteles, desatando una ola de críticas y escalando las tensiones con EE. UU. El gobierno analiza acciones legales mientras el país lidia con la violencia tras una operación contra el crimen organizado.


Musk acusa a la presidenta de México de vínculos con el cártel, intensificando la crisis política

El empresario y dueño de X, Elon Musk, lanzó una crítica frontal contra la presidenta Claudia Sheinbaum al afirmar que “sólo repite lo que le dicen sus jefes del cártel”. Este mensaje se viralizó y elevó la tensión política en un país todavía sacudido por la violencia tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”. El post de Musk fue respuesta a un fragmento de noviembre pasado en el que Sheinbaum defendía su estrategia de seguridad, sosteniendo que “volver a la guerra contra el narco no es una opción”. Para millones de mexicanos, el debate no es ideológico, sino de supervivencia cotidiana: poder circular sin bloqueos, abrir un negocio sin pagar extorsión o mandar a un hijo al colegio sin miedo a un tiroteo. En este contexto, las palabras de Musk son vistas como una mezcla de presión política y mensaje interno para el electorado estadounidense. La controversia se potencia por el operativo contra “El Mencho”, que derivó en una ola de violencia y un despliegue federal masivo. La presidenta Sheinbaum había planteado que una política de confrontación abierta queda fuera del marco legal y abogó por un enfoque basado en la ley y la “paz”. Sin embargo, Musk, en lugar de debatir modelos de seguridad, optó por un ataque personal, comparando la presión del crimen con un “plan de mejora de rendimiento”. El gobierno insiste en que no se trata de volver a una “guerra” indiscriminada, sino de actuar con inteligencia y legalidad. Este episodio explota una herida social abierta: la sensación de que el crimen organizado no solo desafía al Estado, sino que en algunos territorios lo reemplaza. La pregunta que queda es qué tan profundo es el desafío que enfrenta Sheinbaum: gobernar con presión externa, violencia interna y un tablero criminal que no se rinde por un tuit.